Coberturas

“DAME EL PULSO QUE CONECTA”: PARTEPLANETA EN LA TANGENTE

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Viernes primaveral y cálido luego de una jornada a puro sol, la noche presagiaba un gran momento: la banda que nació en el Litoral volvía a tocar, a celebrar la reunión y la música, con nueva formación, así que nos acercamos al corazón de Palermo para vibrar con ellos este nuevo proceso.

El viernes volvieron a resonar en el cuerpo los ecos de aquél último show en la cúpula del CCK en el que Parteplaneta se despedía como banda de los escenarios; pasaron dos años, los músicos estuvieron abocados a distintos proyectos personales y hace unos meses anunciaron el retorno. Para quienes les seguimos el recorrido desde la Santa Fe natal, era una noticia que nos afinaba un poco las emociones. Se los extrañaba en la escena, por el carácter visionario y el audio tan distinto con notas claras del origen santafecino, histórica matriz del bien. Se sabía que era una apuesta fuerte, un impulso de superación y claro, un volver a habitar canciones. Con esa energía particular flotando en el aire, se esperaba que el recital en la Tangente sea un poco volver a mirar el recorrido y también, un salto futuro.

No hay razón alguna para disimular la felicidad que provoca el re-nacer de algunas bandas que tienen tantos frutos pendientes; el caso puntual de Parteplaneta es aún más especial porque nació al lado del río, en la ciudad de Santa Fe y esa impronta litoraleña es una caricia para quienes crecimos en esa geografía. Hoy, la banda mantiene dos integrantes fundacionales, Luciano Farelli y Manuel Cena; a ellos se sumaron Jerónimo Samper en guitarra y Franco Barroso en bajo. Una formación explosiva lista para el temblor.

Con estos precedentes virtuosos, en La Tangente se esperaba una gran show y la verdad es que fue la erupción de un volcán que nos dejó derretidxs: La calidad musical, la energía, la puesta en escena… ¡Un retorno tan poderoso como explosivo! Entramos en el juego de seducción con la intro en crescendo hasta que estalló “El futuro es hoy” y casi como un presagio de la potencia que se iba a desplegar, el Tano vociferaba: arraso lo que antecede, conformo lo que sucede y había que dejarse habitar. Siguieron con “Expandir la voz”, “Sin rostro” y “Extremo salvaje”, mientras las luces nos disparaban directo al pecho, como los acordes, nos elevaban cada vez más en la escena que cobraba intensidad de fuego en tonos rojo furioso. Y si, estábamos sintiendo el alud musical con nuevos condimentos, así que entregamos el cuerpo al disfrute total y nos dejamos llevar por la correntada…

Estábamos humeantes y un nuevo caudal nos sorprendió cuando sonó “Lejos” y la temperatura seguía en ascenso con “Entre imanes” hasta que explotamos con “Arcos”, caímos de boca en el deseo del reencuentro y ¡qué bueno que es que no haya sido un último adiós aquella despedida en la cúpula! Nos quedó tanta sed sin saciar. Este nuevo horizonte de la banda trae consigo nuevas pinceladas que transforman el clima que Parteplaneta creó siempre en sus shows, se va descubriendo un nuevo color, la esencia se intensifica, se eleva en busca de nuevas formas de encuentro, de cópula.

Sentíamos el calor arqueándonos el cuerpo, recorriéndonos y habitando cada célula, mientras las siluetas vibraban a la par del sonido y en ese trance, el ansiado retorno cobraba nuevos significantes. Entretanto sonaba “Nudos” y luego navegábamos “En la luz que me envuelve” para que después se nos desplieguen todas las sensaciones nuevas en “Codigo abierto”. La música no dejaba de pulsar, nos recorría, nos habitaba y nos reiniciaba, mientras nos dejábamos llevar por las visuales de una escena lujuriosa y ardiente.

Sin perder el control del vaivén, íbamos llegando al final, con la electricidad invadiéndonos por todos los costados cuando empezó a sonar “Descarrilarte” y nos enredábamos en esa espiral ascendente que presagia nuevos orgasmos; siguió “Jinete de nuevos puentes” y ese vértigo insano nos desperdigó los sentidos, quedando perplejos y expectantes cuando comenzaron los acordes de “El nuevo proceso”. No hay excusas posibles para mantenernos lejos de Parteplaneta, ardíamos desde las entrañas, vibrábamos en loop siendo protagonistas de una escena de contraluces vertiginosa en la que la luz era como el agua y nos bañábamos en ella, era un reinicio vital. Trepamos otra vez en espiral con “Vendrá”, ya completamente extasiados por el clima y con nuevos ecos en nuestro resonar, dejando que el cuerpo brote en gestos desesperados por tomar la música con las manos, como si eso bastara para dimensionar cada explosión… Y los cuatro músicos, repletos de gratitud, hacían la reverencia final.

¡Volvió PartePlaneta! ¡Volvió el Litoral con su humedad caliente y sus paisajes de remanso anudado que crece en espiral! Acompañar este retorno tuvo el poder de ser piel y agua, de presenciar sonoridades mientras la luz envolvía el cuerpo, se sentía el calor recorriendo, creciendo, invadiendo todo… Fue un re-encuentro esperado. Y lo disfrutamos como tal, derritiendo, explotando e iniciando una etapa en la que queremos, siempre, un poco más.

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Sobre el Autor

Florencia Gómez Gariboglio

Fotógrafa en proyecto, cronista, escritora, femininja y loca de la lengua y la literatura. ¡Que sea siempre con cerveza fría!