Coberturas

TODO APARENTA NORMAL: LA DICHA DE LOS VALIENTES (QUE NO TEMIERON A LA LLUVIA)

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Los seguidores que colmaron las instalaciones de La Tangente, pese a las inclemencias del clima que azotó Capital y gran parte del Gran Buenos Aires, tuvieron su premio: presenciar la segunda participación que allí tuvo Todo Aparenta Normal. Los oriundos de Zona Norte le regalaron a su gente un show dinámico, enérgico, y visualmente excitante, fusionando la fuerza de sus canciones, el talento musical, y una puesta en escena exorbitante, poblada de luces de colores, reflectores y demás artilugios.

El fenómeno de Todo Aparenta Normal es una realidad, hace rato que eso está claro. Hace varios años que esta agrupación conformada por Luca Albano Barzán (guitarra y coros), Alexis Koleff (bajo y coros) y los hermanos Nicolás (voz y guitarra) y Juan Pablo Alfieri (batería, coros y guitarra acústica) ya pisan con firmeza cada escenario que visitan, y cada vez más gente los conoce y se siente a gusto con la música que ejecutan. Con 10 años de carrera casi cumplidos ya (la banda se formó en 2009), son una de las bandas emergentes con más proyección de los últimos años, y han tocado en cuanto festival importante han podido (Cosquín Rock, Baradero Rock, Festival de Rock & Pop, etc.), e incluso se han dado el lujo de crear su propia fiesta: “La Fiesta Anormal”, que se ha llevado a cabo en Capital Federal en dos ocasiones, y fue una movida realmente exitosa, donde aparte de tocar sus canciones, formaron parte de varios conjuntos armados con músicxs amigxs para hacer los temas de las bandas que ellos mismos quisieron emular siempre.

Con toda ésta vorágine a cuestas, y como explicaba anteriormente, a punto de llegar a su décimo aniversario como grupo, llegó la hora de volver a tocar a Capital, deuda que aún tenían pendiente en éste 2019. La vuelta pedía a gritos que tenía que ser a todo trapo, por lo que la banda optó por La Tangente (uno de los recintos más visitados por diferentes artistas y bandas en general) para su regreso. Pero no iba a ser un show normal. Porque la sorpresa de la historia finalmente fue que la presentación sería doble: una el sábado 4, a las 00:30, solo apta para mayores, y la otra el domingo 5, a las 20:30, para que también los menores de 18 tuvieran su oportunidad de ver a los Todo Aparenta Normal.
La función del sábado se agotó enseguida, y fue un éxito rotundo, aclamado por todos los presentes. Pero aún quedaba el domingo. Y el clima previo a la segunda y última noche en La Tangente no traía buenos augurios. A aproximadamente 15 minutos de la apertura de puertas, el chaparrón que tanto amagaba a caer, cayó, y de manera abundante. Más de 20 minutos de lluvia torrencial hicieron suponer que la convocatoria al show mermaría bastante en relación a la de la primera función. O al menos eso parecía

Pasadas las 21 hs., las puertas se abrieron y los seguidores, mojados y con frío, se aprestaron a tomar los mejores lugares de la sala para no perderse ningún detalle del show. El ágape previo al estuvo a cargo de Cecilia y el Sr. Vinilo, que recibió a los primerxs allegadxs con una serie de baladas dulces, sentidas, y a la vez, intensas, con una clara fusión entre el folclore y el rock. Cinco canciones de su EP, “Tiempo de Ver” (2018), presentó el trío conformado por Cecilia Giménez (voz y guitarra acústica), “Nano” Basadoni (guitarra acústica) y “Manoli” Martínez (batería y coros), entre los cuales sonaron “Lena”, “Ser” y “¿Donde va el dolor?, por mencionar algunos. La fusión de lo clásico del folclore, con la intensidad del rock y el ritmo del pop, generaron una mezcla enérgica, de canciones estéticamente bellas y sentidas, que alternaron momentos de calma y momentos de éxtasis, donde la voz de Cecilia alcanzó niveles altos, acompañada por los rasguidos fuertes y secos de las guitarras, y el bombo folclórico de Martínez con su sonido bien profundo, marcando los pasos. Tras esos 25 minutos intensos y fugaces de show, Cecilia y el Sr. Vinilo se despidió del escenario envuelto en el cálido aplauso del público.

Para las 22:00 hs, esas dudas acerca de la concurrencia se disiparon. Casi no se podía caminar cuando las luces se apagaron, y el humo invadió las tablas. Las luces azules de los reflectores comenzaron a moverse, y una pista empezó a sonar de fondo, mientras Todo Aparenta Normal apareció en escena lentamente, para tomar cada uno sus respectivos lugares. El ambiente místico que propone siempre el cuarteto ya se sentía en el aire. Con esos aires de magia, Nicolás Alfieri dio los primeros acordes de la noche con su guitarra acústica, y comenzó a entonar solemnemente la letra de “Maga Blanca”, ante la mirada atenta de los presentes, que acompañaron respetuosamente cantando a viva voz junto al vocalista. Con Alexis Koleff en los sintetizadores, Luca Barzán con una pequeña consola y Juan Pablo Alfieri sentado en la batería acompañando con su guitarra acústica, comenzó definitivamente el show de los Todo Aparenta. En calma, bien desde abajo, la historia continuó con “Leticia”, con Alexis tomando la posta con el bajo. La iluminación pasó a otro nivel, cuando un reflector detrás de los músicos se combinó con una semi esfera espejada que también estaba preparada en el escenario. ¿El resultado? Una gran cantidad de “rayos luminosos”, en éste caso de color verde, que fusionados con el rojo de los reflectores, dieron un efecto visual increíble, recurso con el que la banda jugaría durante toda su presentación. La ternura y la belleza de “Aquelarre”, extendió ese arranque tenue, hasta que después del primer estribillo, Juan Pablo dejó la acústica y tomó los palillos para entrar con fuerza a golpear los parches por primera vez en la noche. La canción alcanzó volúmenes altos, y volvió a bajar al final donde Nicolás canturreó suavemente: “Aquelarre, sauce viejo, si te he visto no me acuerdo…”.

Pero, finalmente ese ambiente calmo y pacifico generado por ese comienzo, se rompió definitivamente cuando Juan Pablo arremetió contra la batería para arrancar con la intro de “Agazapado”, uno de los clásicos más festejados por los seguidores de la banda. Nico pidió palmas y las recibío enseguida, y la Tangente comenzó a tomar ese color festivo que tanto se esperaba. El pogo, los gritos, los saltos, tomaron lugar en la escena, mientras los músicos desplegaban todo su talento y su variedad de recursos musicales, en una versión algo más rápida de lo habitual de la canción que abre su segundo disco: “Hijos del Mundo”.

Los primeros acordes de “Detener el tiempo” fueron acompañados por el grito particular que marca la introducción y el estribillo de la misma, entonado por todo el público presente. El feedback entre banda y seguidores fue en aumento, y con la gente como protagonista de varios tramos de la canción, Nicolás aprovechó para lucirse con un solo de guitarra, apoyado finamente por Luca.
En “Sobre la cicatriz”, Todo Aparenta Normal sacó a relucir su facilidad para ir de abajo hacia arriba en un instante. Comenzó con una base suave, que inició otra vez Nico con la guitarra, acompañado por su hermano Juan Pablo, quien golpeó suavemente los platillos, para que después la canción cambie el curso y se vuelva más movida, y con más intensidad.

Qué placer tenerlos acá. Les tenemos que agradecer porque agotamos dos Tangentes expresó el frontman con suma emoción, ante la ovación de su público, y después se animó a desafiarlos: A ver si se acuerdan de ésta. Con esa presentación, la banda comenzó con la ejecución de “Nunca”, otra canción de su anterior disco, que no suele estar habitualmente en los setlists de la banda. Con una base bien apegada al rock clásico agregada a la impronta tan particular de Todo Aparenta, la canción pasó por varios estados: del ritmo frenético, a la pausa, y de la pausa al momento sentido y cantado a viva voz, mientras la gente acompañó con palmas y dejando la garganta en cada verso. “Jinete” le dio continuidad a la historia sin mediar palabras, y después llegó el momento de presentar lo nuevo. El próximo tema es una puerta abierta a lo que se viene. Estamos dispuestos a vivir los colores, anunció “Nico”, dándole paso con esas últimas tres palabras, a la canción que presentaron hace poco en las redes con videoclip incluido. La estructura del tema tiene bastante correlación con los anteriores trabajos de la banda, con el agregado de algunos arreglos electrónicos y pistas, y un estribillo pegadizo y frenético.

La invitada de la noche llegó para el último tramo del show. Cecilia Giménez volvió al escenario, aplaudida por músicos y espectadores, y tomó la posta en el micrófono para acompañar vocalmente a Nicolás en la bella “Traful”. Con los minutos contados, Todo Aparenta Normal desplegó otros dos clásicos para ir redondeando la jornada. Primero llegó la “Canción del Desaprendiz”, y enseguida comenzó a sonar “La Dicha de los Cobardes”. Valga la redundancia, las primeras frases de ésta última dicen: Cuenta la dicha de los cobardes, que aquellas aguas no nos deben mojar… justo una noche donde muchxs corrieron bajo la lluvia para llegar a La Tangente a disfrutar de un domingo de buena música.

Parecía que era el final, pero Todo Aparenta aún tenía algo de tiempo y resto. “Calendario” fue la elegida para continuar el show a toda orquesta, con el espectáculo lumínico que siguió siendo extraordinario, y una improvisación a pura energía de los 4 músicos, entregados a la fuerza de su propia música. Gracias por bancarnos en éste momento difícil para todos, exclamó conmovido Nicolás, marcando la antesala del final. La pista comenzó a sonar, las luces rojas predominaron en el escenario, y el frontman arrancó a tocar los acordes y a cantar las estrofas de “Como un Faro”, primero en soledad, hasta que la señal de Juan Pablo con la campanilla del Ride anunció la entrada de los demás miembros.

El arranque se asemeja a una balada, pero la intensidad que toma la canción después cambia la perspectiva. Es una canción con fuerza, pero a la vez con mucho sentimiento, y termina con varios solos y arreglos varios de guitarra, bajo y batería, entrelazados entre sí. Un golpe seco, y el silencio repentino, anuncian el punto final de la presentación. Una ovación inmensa bañó a los Todo Aparenta Normal, que saludaron felices, y se quedaron sobre el escenario durante los largos segundos que duró la misma.
Pocas palabras quedan para decir ante tamaña presentación. Si bien muchxs esperaban más temas, está claro que el día, y el horario ameritaban a recortar un poco la habitualmente extensa lista que siempre propone la banda.
En definitiva, hay una frase muy conocida que dice que quien no llora, no mama. Luego de lo vivido el domingo pasado en La Tangente, tranquilamente la podríamos cambiar para poder decir finalmente: Quien no se moja, no gana, dado a que la realidad es que el público del domingo se llevó un gran premio por burlarse del mal clima. ¿Qué mejor premio que disfrutar de uno de los mejores shows musicales de la escena emergente en la actualidad?

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